Diseñado por Studio.st
Online gracias a Bitacoras.com
Martes, 22 de febrero de 2005
Sus piernas escurrían una luz
delgada y sutil
una luz perenne
como el primer océano
que desvistió las rocas de mi mano.
Era tan secreta
que mis labios dormían en ella
casi indecentes.
Y yo temía profanar ese silencio.
Demasiado lugar en mi mente
para que ocurras.
1997 (Leyendas y poemas)
Por: Victor Marcelo Clementi | viejos poemas | Comentarios (0) | Referencias (0)